
Querida Virginia,
Por fin me siento medio capacitada para describir lo que sentí este jueves 26 de marzo en la sala Penélope... Ese día quedará grabado en mi memoria, en mi corazón, en mi alma para siempre.
Fue simplemente mágico... ¡Fuiste mágica! ¡Cuánta emoción verte en este escenario con este vestido que te quedaba de maravilla y esos tacones como en homenaje a los grandes que te hicieron querer el jazz! ¡Cuánta emoción al recordar todo el camino recorrido para llegar hasta aquí! ¡Cuánta emoción al verte radiante, feliz, en tu salsa!
Así podría seguir encadenando las emociones que entraron en mi cuerpo y siguen vivas en este mismo momento en el que te escribo. Tu mirada lo decía todo... Tu mirada me hacía feliz, a mí y a todos los que estábamos allí sólo para ti, para oírte cantar, para verte cumplir tu sueño, y un poco el nuestro... Tu mirada me hacía sentir viva en cada momento...

Y ¿qué decir de tu voz? Tu voz parecía querer parar el mundo... Y es que realmente paraste el mundo y el tiempo... Nos hiciste un hueco en esa búrbuja de la que nos hablaste hace unos cuantos meses en ese casting que cambió tu vida y la nuestra. Yo sigo en esa búrbuja: me transmitiste tanto Viki, me hiciste sentir tan viva que lo único que deseo es seguir escuchándote, seguir viéndote cantar, seguir viviendo en esa búrbuja que podemos compartir... Quiero que la gente sepa lo que es sentir la música a través de tu voz, quiero que todo el mundo sepa lo que significa para mí oírte cantar: es decir, sentir que estoy viva, sentir que las emociones recorren mi cuerpo sin que pueda controlarlo, sentir que alguien es capaz de despertar en mí las ganas de seguir luchando por mi sueño, porque, sí, se pueden cumplir si uno quiere...
El concierto fue magnífico del principio al final, e incluso después de la última canción, después de la última copa... Sigo en estado de choc... Sigo en este mundo paralelo que parece abrirse cuando cantas...

¿Cómo puedo yo darte lo que tú me das cantando? ¿Cómo puedo devolverte este abrazo musical que me insuflas cuando suena tu voz? ¿Cómo puedo yo hacer que tú sientas lo que me hiciste sentir? No lo sé, pero una cosa es cierta: no voy a dejar que nadie ni nada rompa esos instantes mágicos que tan generosamente ofreces. Lo que yo sé es que tu música es mi oxígeno, que tu voz es mi alimento...
Me encantó haber estado cerca de ti, me encantó haber podido darte uno de esos abrazos de los que hablaste en tu última carta... Me encantó no haber sabido articular una palabra cuando estuve delante de ti y me encantó que me sonrieras...
Querida Virginia, lo único que deseo es ir a verte de nuevo en un escenario. Sólo te diré: "Let me stay with you, with you..."
Con todo mi cariño,
Estefi75.
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